2014/04/29

El tiburón cigarro o corta galletas

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Vuelvo con otra entrada sobre un curioso animal, el "tiburón cigarro" o "tiburón corta galletas". Si os gustan los documentales marinos, seguramente en más de una ocasión habréis podido observar que algunas focas y leones marinos presentan en su cuerpo cicatrices en forma de cráter.






Éstas son debidas a la mordedura de un "Isistius brasiliensis", conocido vulgarmente como "tiburón cigarro" o "tiburón corta galletas".

La definición según la wikipedia es la siguiente: "el tollo cigarro (Isistius brasiliensis) es una especie de escualiforme. Este tiburón habita en los océanos cálidos de todo el mundo, particularmente cerca de islas, y se le ha encontrado a profundidades de hasta 3,7 km. Alcanza una longitud máxima de 42-56  cm, y tiene un cuerpo largo y cilíndrico con un hocico corto y chato, grandes ojos, dos pequeñas aletas dorsales sin espinas y una gran aleta caudal. Su color es marrón oscuro, y está cubierto por fotóforos productores de luz en su parte inferior, excepto por un «collar» oscuro alrededor de su garganta y sus hendiduras branquiales.".

Este tiburón habita en profundidades de hasta a 3700 metros., y de noche suben a la superficie para alimentarse. Dada su voracidad ataca a animales mucho más grandes de él focas, tiburones blancos, orcas, ballenas, rayas, peces, atúnes, elefante marinos, delfines, etc. cualquier presa que se le ponga a tiro formando una ventosa con la boca para agarrarse a su presa. Los dientes superiores son pequeños y puntiagudos para sujetarse a la piel de la presa. El tiburón cigarro gira para cortar trozos circulares de carne con sus dientes inferiores serrados y afilados.

Todo esto supone un gran desgaste para sus dientes, que como ocurre con otras especies de tiburones reemplaza regularmente. Además, cambia toda su dentadura inferior de golpe, en lugar de diente a diente. Se ha calculado que un tiburón cigarro de 14 cm cambia unas 15 veces su dentadura inferior antes de llegar a los 50 cm, lo que supone entre 435 y 465 dientes.

Para hacer frente a esta importante inversión de recursos, se cree que el tiburón cigarro ingiere los antiguos dientes, lo que le permitiría reciclar el calcio que contienen.

A causa de su pequeño tamaño, no es considerado muy peligroso para los humanos. Sin embargo, ha protagonizado varios ataques a nadadores, buzos o supervivientes de naufragios.


También se han contabilizado algunos ataques a humanos, aquí os dejo el relato de uno de ellos:

"Mike Spalding, llevaba casi cuatro horas y media en el agua, en la apagada penumbra de la noche de Hawaii, etc. Había recorrido ya 11 de las  30 millas del canal de Alenuihaha, que separa la que llaman “Gran Isla” (Hawai) de Maui, y que, nadie sabe por qué, se había propuesto cruzar a nado. Iba escoltado por una lancha y un vecino en kayak, que acababan de encender sus focos, lo cual había atraído a un sinfín de calamares, que atravesaban como dardos blancos el círculo de luz sobre el agua. Era divertido, si bien un punto inquietante… y peligroso. Y entonces sintió un repentino y agudísimo dolor en la zona del esternón. Se llevó la mano al pecho y comprobó que algo le había causado una herida que no parecía muy profunda, pero que sangraba, de modo que decidió abortar su hazaña y se dirigió hacia el kayak, que estaba a menos de dos metros. En ese momento se produjo un segundo y devastador ataque, esta vez sobre su pantorrilla izquierda. El agua comenzó a templarse con la sangre que manaba de la herida. Mike estaba ahora asustado de verdad y empezó a gritar también de dolor. El kayak se llenó de sangre a los pocos minutos de subir a él. Lo pasaron a la lancha, donde le pusieron antibiótico y con una toalla trataron de contener la hemorragia.

En el hospital comprobaron que presentaba una herida circular de unos 7,5 cm de diámetro y 2,5 cm de profundidad. El culpable se había puesto en evidencia. Sólo un animal es capaz de provocar heridas de esa naturaleza: el tiburón cigarro, conocido en inglés, justamente, con el nombre de cookiecutter (‘corta galletas’), posiblemente un Isistius brasiliensis."

Durante la década de 1970, varios submarinos nucleares estadounidenses sufrieron mordiscos en la cubierta de neopreno de sus sonares. Esto provocó fugas de aceite que impedían la navegación, obligándolos a volver a su base para repararlos. La marina americana debió tener pesadillas pensando en una extraña arma enemiga, hasta que se descubrió que el diminuto escualo era el culpable. El problema se resolvió instalando cubiertas de fibra de vidrio sobre las de neopreno.

En la década siguiente, unos treinta submarinos americanos fueron dañados por mordiscos de tiburones cigarro, principalmente en cables eléctricos de goma utilizados para mejorar la seguridad de la navegación en superficie. De nuevo la fibra de vidrio fue la solución.

El tiburón cigarro posee la luminiscencia más potente de todos los tiburones, estos escualos utilizan la luminiscencia de su abdomen no para pasar desapercibidos, sino para hacerse pasar por otro tipo de pez y pillar desaprevenidas a sus víctimas antes de asestarles un bocado.

Aquí os dejo un vídeo de un ataque, con dos tomas una del ataque y otra de un delfín herido por una de sus mordeduras.