2014/06/03

El gran tiburón blanco: ¿la muerte blanca?

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Hacía mucho tiempo que no posteaba un documental y eso que probablemente sea lo que más visitáis (actualmente el canal de este blog en Youtube cuenta con más de 1600 suscriptores). Tenía ganas de tratar este tema sobre el gran tiburón blanco o Carcharodon cacharais (nombre que proviene del griego y significa diente agudo) por la pasión, respeto y miedo que genera entre la gente.


Esta especie de tiburón vive en aguas cálidas y templadas de casi todos los océanos (también en el mediterráneo) . Esta especie data del la época del Mioceno hace más de 16 millones de años, más antigua que los dinosaurios. Su nombre viene dado porque los especímenes con más edad cambian su el color oscuro de su dorso por gris claro y a mayor edad mayor su tamaño, de ahí lo de "gran".

Su cuerpo tiene forma de torpedo, la boca muy grande que siempre deja un poco abierta para que el agua circule por ella y salga por sus branquias para poder respirar. Durante el ataque, las fauces se abren hasta tal punto que la forma de la cabeza se deforma pues la mandíbula se desprende de su cabeza, cerrándose luego con una fuerza 300 veces superior a la de una mandíbula humana (12-24 toneladas). Sus dientes son grandes, aserrados, de forma triangular y muy anchos con los cuales desgarran su comida, detrás de las dos hileras de dientes principales, posen dos o tres más en continuo crecimiento que suplen la frecuente caída de dientes con otros nuevos y se van reemplazando por nuevas hileras a lo largo de su vida. Sus ojos son pequeños y completamente negros y en su lomo de forma muy desarrollada la aleta dorsal inconfundible para cualquiera. Su tamaño está comprendido entre los 4 y 5 metros  aunque algún ejemplar a rondado los 7 metros y 2000 kg.
Los tiburones blancos tienen un avanzado metabolismo que les permite mantenerse más calientes que el agua que les rodea, pero no lo suficiente como para poblarlos océanos ártico y antártico.

En España es frecuente en el levante mediterráneo, islas Baleares, norte de Cataluña,  y finalmente en Andalucía, principalmente en la bahía de Almería y en el estrecho de Gibraltar. Desde el año 2011 el tiburón blanco es una especie protegida, en base al Real Decreto 139/2011, lo que hace que esta especie esté retornando a las costas españolas, con avistamientos en las costas del sureste peninsular, en el litoral del cabo de Gata, en Almería, y en las islas Columbretes.


Pero no nos alarmemos, en los últimos 200 años, solo se han contabilizado 4 ataques en España, y ninguno de ellos fué mortal.

Normalmente se mantiene a una cierta distancia de la línea costera, acercándose sólo en aquellas zonas con especial concentración de atunes, focas, pingüinos u otros animales de hábitos costeros. Igualmente, suele permanecer cerca de la superficie, aunque ocasionalmente desciende hasta cerca del kilómetro de profundidad.


Para alimentarse de los mamíferos marino usan la emboscada: se sitúan a varios metros bajo la presa, que nada en la superficie o cerca de ella, usando el color oscuro de su dorso como camuflaje con el fondo y volviéndose así invisibles a sus víctimas. Cuando llega el momento de atacar, avanzan rápidamente hacia arriba con potentes movimientos de la cola y abren las mandíbulas. El impacto suele llegar en el vientre, donde el tiburón aferra fuertemente a la víctima: si ésta es pequeña, como un león marino, la mata en el acto y posteriormente la engulle entera. Si es más grande, arranca un gran trozo de la misma que ingiere entero, ya que sus dientes no le permiten masticar. La presa puede quedar entonces muerta o moribunda, y el tiburón volverá a alimentarse de ella arrancando un pedazo detrás de otro. Excitados por la presencia de sangre, la zona se llenará pronto de otros tiburones. En algunas zonas del Pacífico, los tiburones blancos arremeten con tanta fuerza a las focas y leones marinos que se elevan un par de metros sobre el nivel del agua con su presa entre las mandíbulas, antes de volver a zambullirse. En el mediterráneo suelen alimentarse del atún rojo. También son carroñeros especialmente la que procede de cadáveres de ballena a la deriva de los que arrancan grandes pedazos.

Los ataques a humanos son bastante raros, para España la cifra es de 4 ataques registrados en los últimos 200 años, siendo California, Australia y Sudáfrica más común. La escasez de ataques se considera a que los blancos en particular no consideran a los humanos como auténticas presas potenciales, aunque a veces esto ocurre. En el siguiente video podemos ver 7 testimonios de personas que han sido atacadas por tiburones de los que solo 3 son causados por tiburones blancos.



Su baja densidad poblacional, unida a su escasa tasa de reproducción, su larga infancia y su baja esperanza de vida hacen que el tiburón blanco no sea un animal precisamente abundante hasta el punto de que se la considera amenazada o en peligro de extinción en varios lugares.

Los medios de comunicación han creado una serie de mitos y falsedades acerca de este animal, pero diversas organizaciones civiles han roto la tendencia con programas que explican detalladamente la vida de estos feroces y nobles animales. Los infrecuentes ataques sobre surfistas se deben, principalmente, a que los tiburones confunden la forma de las personas habitualmente ataviadas con neoprenos negros sobre las tablas con presas naturales como focas y otros animales marinos o por poca visibilidad en el agua.

Aún queda mucho por descubrir de este majestuoso animal, debemos cuidar de él para seguir aprendiendo, tal y como hace Ocean Ramsey difundiendo su comportamiento real y su decisivo papel en el ecosistema marino. Ocean es capaz de mantener la respiración bajo el agua cerca de seis minutos, completamente relajada y sin protección alguna, buceando agarrada de la aleta dorsal de estos peces de más de cinco metros y feroces mandíbulas.

"Llevan 450 millones de años en la Tierra. Son extremadamente inteligentes. Saben distinguir siluetas y olores, pero a veces cometen errores porque damos pie a ello. Hay un instinto humano natural que te hace sentir respeto por sus capacidades, pero la calma la he conseguido tras años y años buceando con ellos (desde los 16). Además, siempre procuramos que los encuentros sean en condiciones óptimas de visibilidad”.

Os dejo con estas preciosas imágenes.


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